Traducido por Marco Gámez
Nunca volveremos a tener la antigua postemporada de la MLB. Es más, para algunos de nosotros, la antigua postemporada ni siquiera es la verdadera antigua: dependiendo de a quién se le pregunte, la expresión podría referirse al formato previo a la era del Comodín o al que se instauró en 1994 y duró hasta la introducción de lo que llamaremos el juego de Comodín estilo Thunderdome en el beisbol. Desde 1994, ha habido tres formatos distintos de primera ronda en la postemporada de la MLB, e incluso podría haber alguien leyendo esto que recuerde cuando ni siquiera existían las Series de Campeonato de Liga para la Liga Americana y la Nacional; simplemente, el mejor equipo de una y otra liga se enfrentaban entre ellos en la Serie Mundial. Al fin y al cabo, las Series de Campeonato no aparecieron hasta 1969.
Este párrafo introductorio tiene un propósito: preparar el terreno para defender la necesidad de nuevos cambios. Oye, al menos en este caso se puede argumentar que es una necesidad, y no simplemente una forma de generar ingresos adicionales mediante contratos de televisión.
La MLB amplió permanentemente la postemporada a partir de 2022, el primer año del convenio colectivo que ahora está por expirar, y el sistema resulta bastante caótico en muchos aspectos. Básicamente, hay margen de mejora para lograr que funcione este formato de tres Comodines por Liga; simplemente hace falta estar dispuesto a hacer cambios drásticos y romper moldes. A mi juicio, el problema más significativo es el siguiente: dos de los tres mejores equipos de la Liga Americana no solo deben disputar la Serie de Comodines, sino que, además, se enfrentarán entre sí, lo que provocará la eliminación inmediata de uno de ellos.
Los Yankees ocupan el segundo lugar de la Liga Americana con 93 victorias, lo que los convierte en el mejor equipo Comodín de la liga y les otorga la ventaja de estar en casa durante la Serie de Comodines. Por su parte, los Red Sox son terceros en victorias dentro de la Liga Americana con 87 triunfos y se enfrentarán a los Yankees en dicha serie. Es probable que los Yankees sean mejores de lo que refleja su récord, dado que han jugado gran parte de la temporada sin su jardinero estrella, Aaron Judge, quien, cabe señalar, podría seguir ausente en la postemporada tras sufrir una distensión en la pantorrilla, cuya gravedad aún no está clara. Asimismo, los Red Sox son indudablemente mejores de lo que indica su marca, considerando que sufrieron una cantidad exorbitante de lesiones: el 22 de junio estaban 14 juegos por debajo de .500 y, tras una derrota el 1 de julio, su registro era de apenas 37-48. Desde entonces, Boston ha tenido una racha impresionante, escalando desde el último puesto de la División Este de la Liga Americana hasta el tercero, situándose también como el tercer equipo con más victorias de la Liga Americana.
Los Patirrojos no reciben, ni deberían recibir, un trato preferencial por haber logrado finalmente enderezar el rumbo en lo que respecta al puesto de postemporada que obtuvieron; y, si bien Yankees y Red Sox lideran la Liga Americana en diferencial de carreras, eso no equivale a victorias reales. Todo esto se dice solamente para señalar que es muy posible que los dos mejores equipos de la Liga Americana se enfrenten entre sí en la primera ronda de la postemporada; esto significa que los campeones de división, con peor récord, se verán recompensados por su inferioridad al evitar enfrentarse a ellos.
Los Rays ocupan el primer puesto en la División Este de la Liga Americana y poseen también el mejor récord de la liga; si hay alguien mejor que Nueva York y Boston, es Tampa Bay, y el equipo recibe la recompensa adecuada por ello al evitar la Serie de Comodín. Lo mismo ocurrirá con el ganador de la División Central de la Liga Americana, ya que tanto los Guardians como los White Sox tenían asegurada una temporada con registro positivo, independientemente de quién conquistara el título divisional y quién obtuviera el tercer Comodín, mientras que los mejores equipos de la División Oeste terminaron con registros de 81-81 y 80-82, respectivamente. El equipo que resulte ganador se enfrentará a los Astros, quienes casi fueron el primer líder divisional de la historia con un porcentaje de victorias inferior a .500, en la ronda de Comodines; posteriormente, los Guardians y los Rays esperarán a los vencedores de dichas series.
Esto no sucede todos los años, pero siempre fue una preocupación al plantear la ampliación de la postemporada y el formato de tres Comodines; tampoco es algo nuevo, sino simplemente un ejemplo más extremo de lo absurda que puede resultar la situación. Los Red Sox de 2025 obtuvieron un Comodín y lograron un mejor récord que los campeones de la División Central de ese mismo año, Cleveland. Los Orioles de 2024 tuvieron un mejor registro que los campeones de la División Oeste y quedaron a un solo juego de los ganadores de la División Central, siendo terceros de la liga en victorias, pero ocuparon el cuarto puesto a efectos de la clasificación. En 2023, el tercer comodín de la Liga Americana fueron los Blue Jays; con 89 victorias, superaron por dos triunfos a los Twins, que fueron los campeones de la División Central, pero se vieron obligados a jugar dos partidos como visitantes en la Serie de Comodines contra Minnesota y perdieron debido a la ventaja inherente que posee el ganador de la división.
En el fondo, siempre surge algún inconveniente, y dicho problema podría resolverse simplemente eliminando las recompensas para los ganadores de división. Que se acabe la ventaja automática de ser local y que se acabe el obtener automáticamente una mejor posición en la clasificación que un equipo con un mejor balance de victorias y derrotas; esto aplica incluso si, por ejemplo, el ganador de una división tiene un diferencial de carreras negativo y un porcentaje de victorias inferior a .500, situación que estuvo a punto de ocurrir, en la División Oeste de la Liga Americana esta temporada. Que sigan existiendo los campeones de división; si el equipo que ocupa el cuarto puesto en la División Este de la Liga Americana tiene un mejor registro que el mejor equipo de la División Oeste, que se respete, algo que, de nuevo, casi sucedió este año, ya que los Orioles estaban a un juego y medio de los Astros. Sin embargo, otorgar a los Astros algún tipo de recompensa adicional por encima de la simple clasificación para la postemporada no es la solución.
Sencillamente hay que establecer los emparejamientos de la postemporada según el balance de victorias y derrotas, y asunto resuelto. Los dos mejores equipos de cada liga seguirían pasando directamente a la Serie Divisional, pero no tendrían que ser necesariamente campeones de división para lograrlo; si el segundo mejor registro de la liga pertenece a un equipo clasificado vía Comodín, pues que disfruten del descanso. Si ese equipo se enfrenta a un campeón de división en la Serie Divisional tras superar la ronda de Comodín, el equipo con mejor posición en la clasificación seguiría contando con la ventaja de ser más veces local en esa serie. ¿No les gusta? Pues ganen más partidos en la temporada regular. Ahí empieza y termina la discusión.
En realidad, es positivo que todo esto esté ocurriendo con tanta intensidad en 2026, justo cuando las Grandes Ligas y el Sindicato de Jugadores trabajan en un nuevo convenio colectivo; el hecho de que este tema esté tan presente y reciente debería llevar a ambas partes a comprender que es necesario abordarlo. La postemporada no se va a reducir; es más, podría volver a ampliarse si la liga crece de nuevo, ya que así no daría la sensación de que prácticamente la mitad de los equipos juegan compromisos decisivos en octubre. Por tanto, lo mejor que puede ocurrir ahora, dado el formato que tenemos, es que la asignación de posiciones se gestione de manera adecuada.
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