Traducido por Miguel Boada Nájera

Al llegar a la última semana del primer año del Sistema Automatizado de Cantado de Bolas y Strikes (ABS por sus siglas en inglés) en las Grandes Ligas, las apelaciones habían revertido 5,483 marcaciones de bolas-strikes. Gracias a las computadoras ha habido, en promedio, algo así como 2.5 menos llamadas “malas” por juego. Mientras nos preparamos para la primera postemporada en la que el sistema ayudará a evitar controversias capaces de cambiar el curso de un juego, es un buen momento para hacer un balance de lo que hemos aprendido de él. ¿Ha hecho lo que esperábamos que hiciera, para las personas para quienes esperábamos que lo hiciera? ¿Quiénes han mejorado (o empeorado) en su utilización conforme avanzó la temporada? Y, algo crucial, porque vivimos en una época definida por esta pregunta: ¿cómo arreglamos la nueva cosa que acabamos de crear?

Me he divertido mucho este año presentando casos de estudio interesantes de cómo el ABS ha afectado el rendimiento y el valor de jugadores individuales, desde Cal Raleigh y Victor Caratini detrás del plato a Junior Caminero y Alec Burleson al bat. Hoy, sin embargo, concentrémonos en algunas de las preguntas más amplias y sistemáticas que surgen con la implementación de una nueva manera de cantar bolas y strikes (o, al menos, de verificarlos). Para ello, empezaré respondiendo la pregunta más importante que todos deberíamos de haber seguido a lo largo del año: ¿qué tanto menos común se dieron malas llamadas ahora?

Bolas cantadas en la zona en 2026 % %Strikes cantados fuera de la zona
2023 18.2 17.9
2024 18.6 18.4
2025 22.3 13.8
2026 12.7 14.0

Aquí tomé el porcentaje de todos los pitcheos a los que el bateador no hizo swing que Statcast clasificó dentro de las regiones Shadow, cerca de los bordes de la zona, y que fueron cantados de manera incorrecta, en cada dirección. Otra manera de hacerlo habría sido tomar todos los lanzamientos cantados como strikes cuando técnicamente estaban fuera de la zona, o como bola cuando técnicamente estaban dentro de ella, pero en mi opinión, todo lo que queda fuera de los límites que establece la zona es responsabilidad de los umpires corregirlo. Queremos eliminar los errores garrafales, y el sistema debería de ayudar con eso, pero esa no es la principal función del sistema; su trabajo principal es asistir a los umpires en lo que se ha convertido en una labor insoportablemente difícil.

Como puedes ver, la temporada 2025 mete un poco de ruido en el intento de trazar tendencias aquí. El año pasado, recuerdo, los umpires recibieron indicaciones y retroalimentación sobre sus zonas lo que llevó a que sus zonas se redujeran, e hizo que la zona se pareciera más a la que el ABS estableció por completo este año. En términos generales, sin embargo, es justo decir que cerca del 30% de lo que antes eran malas llamadas de bola ahora son strikes correctamente cantados. Un poco menos del 25% de lo que usualmente eran strikes mal marcados también fueron corregidos.

Ese es el alcance del impacto del sistema. El juego es, en esa misma medida, mucho más eficiente. La pregunta natural sería: ¿eso es suficiente o debemos de ir más lejos?. Llegaremos a eso, pero primero creo que es importante mencionar algunas cosas relacionadas.

Resulta que los jugadores de Grandes Ligas utilizan mejor este sistema que los peloteros de Ligas Menores.

Nivel/Temporada Rango de éxito de bateadores Rango de éxito de fildeadores
2025 AAA 45% 54%
Entrenamientos primaverales 2026 46% 60%
2026 AAA 45% 57%
2026 MLB 49% 58%

El rango de retos (la frecuencia con la que los jugadores piden una revisión) es prácticamente idéntica en ambos niveles, así que esto no es simplemente una cuestión de que los prospectos y los jugadores de las organizaciones se arriesguen más en un entorno de menor importancia. Este hallazgo no es sorprendente pero es importante. Porque los peloteros ligamayoristas son mejores al usar este sistema, se terminan sus retos con menor frecuencia, así que pueden usarlos de mejor manera cuando realmente los necesitan—no solo porque tengan desafíos por usar, sino porque no se quedan con solo uno y con ello deban ser más conservadores a la hora de pensar en pedir un reto.

Mientras el porcentaje de éxito se ha mantenido bastante plano y estable durante la temporada para los jugadores a la defensiva, ha aumentado notablemente para los bateadores. En abril (46.0%) y mayo (47.3%), los bateadores se equivocaron más de la mitad de las veces. Quizá a algunos les dijeron después que habían perdido sus privilegios. Pero de una manera u otra, los bateadores se volvieron mucho más eficientes. Fueron un poco mejores en junio y julio, y desde el comienzo del mes de agosto, los retos solicitados por los bateadores han revertido la decisión el 51% de ocasiones. Eso es importante. Nos dice que, además de que los jugadores de Grandes Ligas de todas las posiciones tienen una vista más aguda y un mejor sentido de la zona, con eso, los bateadores están aprendiendo. Como era de esperarse, ellos necesitaron más tiempo para familiarizarse con el sistema que los catchers, quienes están justo detrás del plato, saben lo que hizo su guante al recibir el pitcheo y ven la pelota en una posición más estable y con un ángulo directo. Pero ocurrió ese aprendizaje. Incluso podría seguir ocurriendo.

Cuando un equipo falla dos veces, en este momento, las reglas le quitan el derecho de pedir un desafío por lo que resta del juego. Esa restricción fue considerada muy estricta cuando se implementó por primera vez. Conforme el sistema se ha inclinado en favor de los lanzadores (con los catchers siendo mejores y contando con más incentivos para utilizarlo), las voces pidiendo tener más retos se han escuchado con más fuerza. Este año, casi exactamente 90% de los cantos “malos” que no fueron corregidos ocurrieron en situaciones en las que el equipo perjudicado todavía tenía derecho a solicitar un reto. Es perfectamente válido argumentar que bateadores y catchers podrían ser más agresivos si tuvieran un reto más por pedir antes de ser enviados a la caja de los castigos, pero entre las llamadas que son corregidas y las que no lo son pero podrían haberse corregido, solo alrededor del 7.5% de las malas llamadas que existían antes de esta temporada siguieron siendo inevitables este año.

El sistema ha disfrutado de una luna de miel estupenda en 2026. Los fans no resienten la pausa en la acción, que en realidad resulta bastante incómoda y poco divertida. De hecho, la celebran. No creo que eso vaya a durar. No creo que quieran que agreguen un tercer reto para cada equipo, haciendo que sean más propensos a activar incluso el primero y el segundo, hasta que quede más claro que lo necesitamos. Ya hemos visto que los ligamayoristas hacen esto mejor que sus colegas más jóvenes y menos experimentados. Los hemos visto adaptarse y mejorar dentro de una misma temporada. También hemos visto que el juego se ha vuelto mucho más eficiente, con una imposición relativamente pequeña sobre el ritmo y el flujo del juego. Este efecto me parece suficientemente grande por ahora. En unos años, si las mejoras en el porcentaje de éxito se estancan y/o queda claro que la liga está actuando de manera muy conservadora para evitar quedarse sin desafíos, valdrá la pena reconsiderar el número de desafíos asignados a cada equipo, pero creo que dos han hecho suficiente mella por ahora.

The post ¿Crees que necesitemos una más? appeared first on Baseball Prospectus.